Sender fluvial Zona humida de la desembocadura del riu Algar (Altea)
La zona húmeda catalogada de la Desembocadura del río Algar es un espacio natural de gran interés ecológico, socioeconómico, cultural y recreativo. Su influencia y cercanía inmediata al núcleo de la población de Altea (Alicante) la convierte en un espacio natural idóneo para el paseo y la práctica de deportes al aire libre, así como diversas actividades en contacto con la naturaleza. Destaca su patrimonio etnográfico e histórico, pero especialmente el fuerte interés de la zona para las aves, suponiendo punto clave durante sus migraciones anuales; en el río Algar podemos observar más de 100 especies de pájaros.
Sin duda son las aves acuáticas las protagonistas de este espacio; prácticamente durante todo el año podemos observar garzas reales, garcetas comunes, garcillas bueyeras y el diminuto avetorillo, la única urraca que nidifica en el espacio. A lo largo de todo el cauce abundan los ánades reales, gallinetas comunes, cetias ruiseñor y lavanderas blancas, pero es en el lago que se forma en la desembocadura donde podremos observarlos con mayor facilidad.
El río Algar ha jugado un papel clave en la historia de Altea y ha tenido una importancia como punto de abastecimiento de agua a lo largo de las civilizaciones; ya los fenicios fondeaban sus embarcaciones en la bahía de Altea para proveerse de agua del Algar por su gran calidad. El aprovechamiento del agua mediante pequeñas presas y azudes a lo largo de todo su curso permitió el funcionamiento de molinos harineros como el Molino de la Torre, datado del siglo XV, y el desarrollo de una agricultura de regadío en todo su recorrido. Las tierras próximas al río han sido muy valoradas por su fertilidad, donde históricamente se ha hecho un cultivo de subsistencia; actualmente las aguas de la Algar riegan extensos campos de cítricos, nispereros y aguacates principalmente.
Además, el río ofrece otros muchos recursos como fibras de enea para hacer sillas, y constituye una fuente casi inagotable de cañas y cantos rodados, utilizados de forma histórica en construcciones como los techos de las casas, márgenes, etc. así como de infinidad de plantas con usos tradicionales.
Actualmente el río supone el mayor espacio de recreo de Altea, un entorno verde donde domina la tranquilidad y donde hacer deporte, pasear y disfrutar de la natura, con un papel a veces poco valorado en la identidad cultural de las alteanas y alteanos.