Sendero Azul Isla de Tabarca (Alicante)

La conocida como Isla de Tabarca es en realidad un diminuto archipiélago conformado por cuatro islotes y escollos. Está situado frente al Cabo de Santa Pola, a escasas tres millas náuticas de la costa peninsular más cercana y a más de diez de la bahía de la ciudad de Alicante, ciudad a la que pertenece administrativamente desde finales del siglo XVIII.

La isla principal, conocida como Isla Plana, es la de mayor superficie con cerca de 30 ha de terreno. Junto a esta isla, donde se alberga la población histórica, se sitúan otra serie de islotes como es el caso de La Cantera, al W., La Galera, al S., y La Nao al E., y escollos, la mayoría frente al perfil Sur de la Isla Plana, como son la Naveta, Sabata, Cap del Moro, Escull Negre o Escull Roig.

Toda esta gran cantidad de pequeños accidentes geográficos en las aguas que circundan Nueva Tabarca hace que desde época antigua se considerase de gran peligrosidad la navegación en sus alrededores, y de ahí, el antiguo nombre griego de “Planesia”(engañador). Posteriormente, en época romana, la isla se rebautiza con el nombre de “Planaria”, haciendo alusión, ahora sí, a su superficie plana. Es de esta forma como el nombre de “Isla Plana” ha sido el más utilizado a lo largo de la historia, hasta que “Nueva Tabarca” se convirtió en el último cuarto del siglo XVIII en su nombre oficial.

La fecha concreta fue 1770, que fue el momento en el que arribaron a la Isla para su colonización definitiva un contingente humano de unas 300 personas de origen genovés, excautivos en territorio argelino, que fueron rescatados por la corona española en época de Carlos III, y que habitaron años atrás la pequeña isla tunecina de Tabarka, y de ahí el nombre otorgado a la Isla alicantina en recuerdo de aquella.

Se trataba de un ambicioso proyecto de construcción de una ciudadela amurallada impulsado por el ministro Conde de Aranda, y enmarcado en la serie de nuevas experiencias repobladoras que formaban parte del espíritu ilustrado reformista de la segunda mitad del siglo XVIII en España. Sin embargo, una serie de condicionantes fundamentales no fueron valorados suficientemente y tenidos muy en cuenta, hasta tal punto, que marcaron inexorablemente el devenir inmediato de su población: el entorno natural, la falta de agua dulce y sus especiales características físicas y geográficas.

A pesar de todas las dificultades, en la actualidad, Nueva Tabarca es un paradigma del patrimonio natural y cultural, y de ahí su declaración de Bien de Interés Cultural como Conjunto Histórico desde 1964, así como Reserva Marina de interés pesquero a su entorno marino, desde 1986, la primera en declararse en España, principalmente en base a la excelente condición de su pradera de Posidonia oceanica, planta marina endémica del Mediterráneo.

Con el apoyo del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, a través de la Fundación Biodiversidad​

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