8. La Costa Atlántica y los Molinos de Viento

La costa Atlántica de A Guarda destaca por la bravura y dureza que marcó a generaciones de marineros y sus familias. Se observan molinos de viento que fueron construidos en el siglo XVIII debido a la falta de pequeños cursos de agua, y en zonas con vientos habituales a lo largo de toda la costa.

La costa rocosa de A Guarda conforma un modelo inusual de la costa gallega, con pocas elevaciones ni acantilados, además de destacar por ser rectilínea. El recorrido se realiza por senda, a excepción del puerto pesquero y el paseo marítimo, que sí están urbanizados. Gracias a esta senda se han recuperado sendas que ya no se empleaban. Destaca el Crithmion maritimae que ocupa la costa rocosa conformando un ecosistema claro y bien definido a pesar de la actuación humana.

Con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica

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