2. La Manga del Mar Menor

El sendero se inicia en el comienzo de la Gran Vía de La Manga del Mar Menor, junto a un aparcamiento público accesible para discapacitados, para recorrer el tramo que transcurre en paralelo al Espacio litoral de Las Amoladeras.

Durante la Era Terciaria el Mar Menor era una bahía abierta al Mar Mediterráneo. Como consecuencia de los plegamientos geológicos que originaron el sistema Bético, hace unos 10 millones de años, la cubeta del Mar Menor se colmató lentamente al recibir gran cantidad de sedimentos procedentes de los ríos. De forma paralela, una serie de erupciones volcánicas surgidas del lecho marino dieron lugar a las islas cercanas a La Manga, al macizo de Calnegre y a otros pequeños promontorios. Estas elevaciones ayudaron a que las corrientes marinas predominantes, procedentes del norte, chocaran con el Cabo de Palos y fueran depositando los sedimentos, formando así un brazo de arena que con el paso del tiempo cerró la laguna, adquiriendo un aspecto similar al actual hace unos 2.000 años. En las inmediaciones de La Manga del Mar Menor se han encontrado vestigios íberos, fenicios, griegos y púnicos. Durante la dominación romana se desarrolló en la zona una gran actividad económica; y con la presencia árabe la agricultura y la ganadería. Finalmente, de la época medieval podemos destacar algunos restos de torres vigías construidas para repeler los frecuentes ataques de piratas berberiscos.

Con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica

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