2. Fortificaciones defensivas

La privilegiada situación geoestratégica de la Isla de San Fernando ha propiciado que, a lo largo de los siglos, haya sido objeto de interés militar, tanto para los ejércitos nacionales como para los extranjeros.

En 1564 se realiza el primer plano de la Bahía de Cádiz por Jorge Höfnagel, donde se refleja una sola estructura claramente defensiva, el Castillo de San Romualdo. Las referencias de este castillo como enclave defensivo son muy escasas en los diversos informes sobre el estudio de las fortalezas gaditanas, y es que su importancia como recurso bélico disminuyó conforme progresaban las técnicas guerreras.

La invasión napoleónica de 1808 aceleró el proceso de construcciones defensivas, declarándose tres líneas defensivas.

La primera que protegía, desde el caño Sancti Petri hasta el muelle del Zaporito, en el centro de la Real Villa de la Isla de León, estaba formada por 8 baterias: San Félix, San Genís, Urrutia, Azpiroz, San Melitón de Calavera, baja de Gallineras, San Judas y San Pedro. La segunda línea defensiva abarcaba desde la Isla del Vicario hasta la Carraca formada por las baterías de Santiago, San Francisco, del Ángulo, la Trinidad y el fortín de la Máquina. A continuación las cinco baterías de la Cabeza del Puente Zuazo. La tercera y última línea defensiva, formada por un cordón de 11 baterías en torno a la Carraca: San Carlos, Santa Teresa, Santa Rosa, San Fernando, de los Dolores, San Ramón, avanzadas de San Francisco y San José, la Infernal, Santa Lucía (o de Cuatro Torres), además de una flotante en el Caño de Sancti Petri en la Bahía.

Muchas de estas baterías se tuvieron que fabricar de forma “penosa”, debido a la proximidad del enemigo, empleando para su construcción materiales como barro, arena, sapinas, etc... 

En los años posteriores se reduce mucho el número de establecimientos defensivos de la Isla, modificándose y adaptándose a las nuevas necesidades técnicas las primitivas instalaciones. A comienzos del siglo XX se emplazan, en la zona del Cerro de los Mártires, una serie de grandes cañones para la defensa de la costa. Tras la Guerra Civil Española, y ya en los años 40, se construyeron una serie de fortines defensivos costeros tipo bunker, como los que se conservan en la actualidad en la Playa de Camposoto.

Con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica

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