1. Capilla de San Ciprián

En la Capilla de San Ciprián, situada en el Porto de Arriba, y que ya existía en el 1128, destaca la sencillez de su arquitectura acabada con una pequeña espadana barroca y su estructura, en una sola nave. La ventana del presbiterio llena de luz el retablo mayor, del que destacan sus colores alegres; así como el innumerable grupo de ángeles y querubinos que engalanan la cuidada imagenería de gran belleza.

En esta capilla se conserva una pía de piedra, toscamente labrada, que muy probablemente se hizo cuando se construyó la capilla, allá por el siglo VIII o IX, y puede que sirviese para bautizar a los primeros católicos de San Ciprián, cuando el sacramento aún se hacía por ablución.

Con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica

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