10. La Almadraba y el atún rojo

El atún rojo simbolizó por mucho tiempo el principal sustento para los lugareños de Conil,  aunque en la actualidad también se ha desarrollado la agricultura, la ganadería y principalmente el negocio del turismo.  Sin embargo, quien visita Conil de la Frontera no debe retirarse sin disfrutar del atún rojo y conocer un poco cuales son las técnicas y faenas de la almadraba en Conil. Según la época en la que se visite el Sendero se puede observa  en sus aguas el emplazamiento de la almadraba y los barcos realizando sus faenas de pesca.

¿QUÉ ES LA ALMADRABA?

Se conoce así la técnica mediante la cual se realiza la pesca del atún rojo.  Consiste en elaborar una serie de laberintos con las redes y los botes de forma tal que los peces queden atrapadas al pasar, luego con los barcos van cerrado el cerco y levantando las redes hasta que los peces quedan en la superficie para ser seleccionados y procesados.

ÉPOCAS DE LA ALMADRABA EN CONIL

Las almadrabas se llevan a cabo en la época en que el atún esta migrando desde el círculo ártico hacia el Mar Mediterráneo para desovar (abril – mayo) y pasan justo frente a las costas de Conil, por lo cual los pescadores solo tiene que preparar las redes y situar los barcos en lugares estratégicos.

EL TRABAJO DE LAS ALMADRAS EN CONIL

Es un trabajo que requiere mucha fuerza: algunos pescadores son los armadores otros son ventureros,  dirigidos por el capital, quienes en equipo van juntando  esfuerzos, sobre todo durante “la levantá”, es decir cuando suben las redes para filtrar el agua y empezar a tirar los peces de las redes, tomando en cuenta que el atún es un pez que puede crecer mucho y hasta ser de mayor tamaño que un hombre.

Sin embargo, bien vale el esfuerzo ya que hoy en día las almadrabas de atún rojo siguen representando el sustento de al menos un millar de familias. Y no solo se aprecia por su valor comercial sino por lo que representa a nivel histórico y social.

LA EVOLUCIÓN DE LAS ALMADRABAS EN CONIL

La evolución de las faenas almadraberas en Conil de la Frontera ha sido muy interesante, luego de los fenicios llegaron los romanos quienes se encargaron de explotar al máximo aquellas riquezas pesqueras.

Seguidamente se instalaron  los vándalos, periodo en el cual mermó la pescadería y se mantuvo más para consumo interno, hasta la invasión árabe.

Los árabes  implementaron las almadrabas de tiro (utilizada en el siglo XVIII, consistía en un semicírculo formado con las redes  que luego se tiraba hacia tierra para atraer los atunes) tiempo después  se repotenció la explotación del atún con la Reconquista española al concederle el rey Sancho IV la potestad de explotación absoluta de las almendrabas a los caballeros en  las extensiones costeras del sur de España.

Uno de estos caballeros fue Don Alfonzo Pérez de Guzmán quien repobló la Villa e hizo construir el castillo con sus murallas y torres para proteger a los locales de las invasiones extranjeras.  De esta manera los Guzmán y sus descendientes mantuvieron el control de la pesca de atún  en Conil hasta medianos del siglo XIX, ya bajo la regencia del ducado Medina Sidonia.

Al decaer el Ducado se descuidó la pescadería y comenzó una nueva era para las almadrabas: la comercialización directa por parte de grandes empresas pesqueras, entre ellas, la Compañía Almadrabera Española. Encargándose de casi la totalidad de la comercialización de atún en España.

Surgieron las organizaciones sindicales, las legislaciones en torno a los procesos laborales, y una serie de transformaciones que racionalizó el negocio del atún. Hoy en día el sector almadrabero está organizado en Conil, liderando una lucha social para proteger el derecho a seguir pescando el atún de manera sostenible, lo cual les provee de un medio de trabajo basado en la tradición y el respeto por la especie que tanto les ha beneficiado a lo largo de su historia.

Con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica

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