1. Torre de Castilnovo

La Torre de Castilnovo es la de mayor importancia en Conil después de la Torre de Guzmán, ya que tenía doble misión: defensiva y de ayuda a la almadraba de su nombre.  Formaba parte de un recinto amurallado, una pequeña fortaleza con alcaide, cargo de preeminencia con voz y voto en el cabildo de Conil.  El recinto fue destrozado por el maremoto de 1 de noviembre de 1755.

En 1295 el Rey Sancho IV quiso recompensar a Don Alonso Pérez de Guzmán su heroico comportamiento en el sitio de Tarifa haciéndole una serie de mercedes, entre las que figuraban las almadrabas y pesca de atunes del pueblo de Conil.  Guzmán el Bueno, para prevenir los ataques de los musulmanes, fortificó la costa y la almadraba construyendo un castillo (Torre de Guzmán), las Murallas y las torres vigías de torre de Roche, torre Atalaya y torre de Castilnovo, de las que hoy en día solo se conserva las de Roche y Castilnovo.

En la Edad Media, como complemento del sistema defensivo formado por castillos y fortalezas y una milicia que recorría a caballo la costa a diario, se construyo un rosario de torres vigías que jalonaban a la zona costera desde Ayamonte hasta Gibraltar, como la torre Castilnovo.  Estas torres ponían en alerta a las torres vecinas mediante un sistema de ahumados y señales de fuego, avisando a las poblaciones para que se estuviesen en alerta.  Con el paso del tiempo estas torres quedaron en desuso convirtiéndose en testigos mudos de un pasado lleno de sobresaltos.  La torre de Castilnovo fue parcialmente destruida por el maremoto del 1 de noviembre de 1755.

Fue declarada Bien de Interés Cultural con la categoría de Monumento.  Bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949, y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español.

Con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica

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